Cartas orgánicas y el déficit urbano
Pocos son los ciudadanos que saben con precisión ¿adónde va lo recaudado mediante tasas e impuestos o cuál es el Presupuesto y el Plan de Gobierno aprobado por el Poder Legislativo?
Bien entrados en el Siglo XXI continúan las periódicas inundaciones incontrolables con numerosas evacuaciones y destrucción de bienes personales y públicos, deficientes suministros de energía eléctrica y agua potable domiciliaria, hacinamiento en barrios precarios, degradación del hábitat, insuficientes servicios de salud, aumento de la violencia urbana, incremento de los gastos familiares para su protección, baja calidad institucional pública, etcétera; inclusive en las autodenominadas localidades turísticas, como si los notorios déficits estuvieran al margen de los atractivos que buscan disfrutar los visitantes y los residentes que lo sufren todo el año.
Al mismo tiempo se acrecienta la presión fiscal en los que aportan mientras los evasores, sin mayores consecuencias, restan financiamiento a los poderes públicos. El Estado presente pero, con frecuencia, ineficiente y sobredimensionado con altos costes de gestión, neutralizando de hecho a quienes son empleados capaces y dedicados.
Además pocos son los ciudadanos que saben con precisión ¿a dónde va lo recaudado mediante tasas e impuestos o cuál es el presupuesto y el Plan de Gobierno aprobado por el Poder Legislativo?
La democracia se caracteriza por la información pública activa y de fácil acceso por cualquier individuo.
El resguardo cabal del ambiente señala la calidad poblacional.
Varias cartas orgánicas señalan la obligación universal de los vecinos de sostener al Estado y que bajo ningún concepto es posible exceptuar ese postulado, como la transparencia pública de la administración de los recursos, la rendición periódica de la ejecución financiera y el respectivo fehaciente cumplimiento de las metas sustantivas y fiscales, etcétera.
El fin primario de brindar servicios a toda la población es cumplido, frecuentemente, en forma deficiente e insuficiente: calles sin asfaltar y los numerosos baches en las demás, mal tratamiento de los residuos domiciliarios, industriales y patológicos, poco aliento efectivo para la inversión privada incluyendo a cooperativas, inseguridad jurídica, relativamente altos precios aprobados, etcétera.
Las ciudades que cuentan con cartas orgánicas poseen mecanismos ciudadanos conducentes, si se los pone en práctica por parte de los vecinos.
En tal sentido es oportuno traer a colación: “La administración municipal cumple una función de servicio. Los trámites y procedimientos municipales son diseñados priorizando su sencillez y facilidad de comprensión por los vecinos. Ningún trámite puede entorpecer u obstaculizar el libre desenvolvimiento de las actividades y servicios productivos. El Municipio prioriza y facilita permanentemente la creación e instalación de actividades y servicios, mediante trámites breves y sencillos. El régimen de empleo público municipal prevé como falta grave el incumplimiento de este principio”. (2)
En los procesos participativos de redacciones de las cartas orgánicas, eventuales modificaciones en las vigentes como, cuando existen, el control de la ejecución de las políticas públicas, con criterio innovador y alejado de las frases hechas o expresiones de buenos deseos: (ser solidarios) o pedidos por parte de quienes poseen limitada credibilidad pública basada en acciones insuficientes e ineficaces financiadas con los significativos aportes económicos de quienes cumplen con obligaciones fiscales.
Facebook: Asociación Ambiente Sur
IG: @asociacionambientesur
Vos también podés sumar tu apoyo y colaborar con nuestro proyecto. Ingresá a este link: https://www.ambientesur.org.ar/colabora