Río Gallegos

Los Noguera, tinta y política en los genes

Pablo Noguera es un vecino de la ciudad de Río Gallegos que, junto a su esposa Mirta Paredes, ambos con 64 años, nos abrió las puertas de su imprenta de más de 80 años. Allí mismo, ambos comenzaron a relatarme acerca de la familia Noguera y un legado que va de generación en generación, gráfica, política y deporte.

11/11/2020 • 13:01

En la recorrida que realiza el móvil del Multimedio Tiempo, se encuentra en esta ocasión con la historia de la familia Noguera, Pablo nos abrió las puertas de su imprenta junto a su esposa Mirta, que entre fotos y archivos que datan del año ‘38, comenzaron a relatarme las coincidencias y por qué surge la pasión de su familia por la gráfica, el deporte y la política.

Repasando la historia Noguera:

La historia podría ir mucho más atrás en el tiempo, pero acá comienza el relato, conociendo un trozo de historia de una familia que ha mantenido el legado de la imprenta y la política a través de los años, con el nacimiento de Antonio Noguera, bisabuelo del señor Pablo Noguera, allá por el año 1866.

“Noguera Antonio nació en Palma de Mallorca en noviembre de 1866, habiendo emigrado de niño hacia Argentina, en cuya capital la familia llegó en 1870”.

“Mi bisabuelo ha sido condiscípulo de Roque Sáenz Peña, pero siguiendo la línea de tiempo, en el colegio secundario, se recibió de maestro apenas con veinte años”.
“En 1887 contrajo enlace en la capital argentina con la también mallorquina Magdalena Llabres, unión de la que nacieron Rafael en Necochea donde en 1888 con “emocionantes párrafos” relató la fundación de la ciudad; Antonio, que nació en Buenos Aires; Catalina, en Tucumán donde trabajó con un tío que tenía una confitería; Magdalena y Guillermo, que nacieron en San Nicolás y Josefa, Alejandro y José Braulio, en Pergamino, dispersas localidades que dimensionan el itinerario que recorrió mi bisabuelo”.

Habiendo pasado los años, se radicó en Pergamino, Antonio Noguera ya como periodista funda el periódico “El imparcial” en el año 1897 y para el año 1906 se transformó en “Nuevo Heraldo” que lo dirigió hasta febrero del año 1911.

En todo ese tiempo sufrió atropellos de las policías conservadoras y en particular del comisario Schneider, quien ordenó detenerlo y dejarlo por varios días encerrado en un calabozo estrecho, al salir de éste, lo golpearon brutalmente sin motivos.

Luego de esto a través de columnas de sus periódicos, Noguera Pablo continúa el relato de su bisabuelo contando que “siguió luchando con el ideario conservador, además de ello soportó el empastelamiento de la imprenta donde se imprimían sus hojas, pero esto no lo paró en absoluto, él siguió su labor”.

La imprenta y el periódico eran un emprendimiento familiar, los hijos mayores del bisabuelo, Rafael y Antonio, fueron periodistas y otros menores linotipistas.

Luego de dejar el periodismo, Antonio se dedica a la agricultura, mientras se desarrollaba “El Grito de Alcorta”, fue designado presidente del primer comité central de la Federación Agraria Argentina, electo durante la asamblea realizada el 1 de agosto de 1912 en el local de la sociedad italiana Giuseppe Garibaldi de Rosario, además de participar también de la asamblea del 15 de agosto en la que se constituyó definitivamente la Federación Agraria Argentina.

Pablo luego de haberme mostrado parte de la historia de sus bisabuelos, continúa su relato en este caso con la historia de su abuelo, Don Guillermo Noguera.
“De los nueve hijos que tuvo Antonio Noguera, uno de ellos, mi abuelo, migró a Santa Cruz y como en esas épocas no había nada, se dedicó a hacer mercachifle, comprar mercadería y llevarlas al campo a venderlas, allí en esos campos, justo los toma en 1921, lo que fue la gran huelga de los campesinos, la famosa “Patagonia Rebelde”, él estuvo en esos momentos allí, lo encontraron los militares donde le exigieron que empiece a cavar su fosa, resulta que uno de los militares lo conoce y le dice “Vos, Noguera, qué hacés acá?” A lo que mi abuelo le contestó que simplemente estaba trabajando y lo mandaron de regreso a su hogar”.
Al pasar tanto tiempo por el campo, es ahí entre esos años donde conoce a mi abuela, a la señora Margarita Enriette Bockelmann Withelmann, ella es alemana, vino con sus padres y sus tres hermanos varones. La familia Bockelmann que está por la región de Santa Cruz y demás tiene sus raíces de mi abuela y sus hermanos, ella al ser mujer se pierde su apellido ante mi abuelo Noguera.

Es ahora donde llegamos a la parte que Pablo quería llegar y que fácilmente entra en un sentimiento emotivo para contarme de sus padres.

“Mis padres, Ramona Norma Lezcano y Germán Antonio Noguera, mi padre nacido en Río Gallegos y mi madre era una rosarina que vino desde muy joven apenas cumplidos los 18 años, llegó a estas tierras porque tenía un hermano que trabajaba en el ejército y ella consiguió trabajo en el correo en esos años, tiempo después conoce a mi padre y allí en el viejo y querido Colón, en una fiesta ambas familias se empiezan a dar a conocer, mi madre siempre comentaba que allí fue cuando conoció a “Tito” como todo el mundo lo conoció a mi viejo.

Pablo relata cómo fue el desarrollo en distintos rubros de su padre:

“Pasan los años y empezamos a aparecer nosotros, para la época ya mi padre era un hombre que le ha gustado todos los tipos de actividades, deporte, eventos, política e imprenta.

En su época de juventud por ejemplo él fue arquero del club San Lorenzo, también si hay que hablar de deporte entra el básquet, en lo que hoy es el gimnasio de la Escuela Nro 1 había una cancha de cemento de básquet afuera, él jugaba ahí, después con el correr de los años fue árbitro y en años se convirtió en director técnico, dirigió entre ellos a Néstor Kirchner, Batata López, Moreno y los hermanos Villalba, después le gustaba el tema del tiro en el polígono, cuando existía el Tiro Federal Patria en el barrio Belgrano, también corrió en automovilismo, hizo aviación, fue uno de los que contribuyó y ayudó a construir el viejo “Club Pescazaike” con Mayo y todos los hombres de esa época. Otra de sus actividades que tenía era participar en la comunidad y ayudó a construir el cuartel de bomberos de Lisandro De la Torre, él recibe unas plaquetas y unos diplomas de manos de los bomberos de la época por haber colaborado con todo eso, y así con todo eso, incluso con las escuelas, en la Escuela 19, por ejemplo los chicos que pasaban de año cuando estaba la imprenta allí en la calle Roca al 1300, pasaban por la imprenta y les donaba un obsequio por haber pasado de grado y ser mejor alumno. Luego de este relato de Pablo, un relato de admiración de aprecio hacia su padre, se conmueve recordando con estas palabras a “Tito”:

“Yo creo que lo que me queda, son recuerdos hermosos, después de tantos años de no tenerlo, quiero recordarlo y es bueno hacerlo, fíjate vos que yo he sido concejal de la ciudad de Río Gallegos durante ocho años, podría haberle puesto el nombre de mi padre a alguna calle, pero no creí conveniente que sea yo quien le ponga el nombre, sino que el solo hecho de haber sido un vecino de nuestra ciudad, alguien recogiera ese guante e hiciera esa posibilidad”.
Yo creo que hoy por hoy, de a poco se sabrá de muchos vecinos que hicieron algo para la ciudad y también por qué no de la familia Noguera.

Mi padre se dedicó al periodismo, tiene fundada “La voz fueguina” desde el año 1976 y “La visión del sur”, allá en Tierra el Fuego hace ya más de 40 años que está vigente “La voz fueguina”, un periódico que continúa bajo el cargo de mi madre, son cosas que se van haciendo y la verdad que un hombre luchador en todos los aspectos, todas las veces que se lo recuerda, se lo recuerda como “Tito”, un buen tipo, dentro de su humildad y por lado derecho de las cosas, siempre ha podido hacer su vida de la mejor manera.

Juventud y futuro:

Pablo recuerda parte de su juventud entrando en la adultez:

“Mi juventud, en lo que es las artes gráficas, uno como que ya nació caminando arriba de los burros de tipografía de esa época, mis padres querían que me vaya a estudiar sobre ello, me fui a estudiar sin dudarlo, estuve por Bahía Blanca, en el Instituto Técnico de la Piedad, allí me recibí en Artes Gráficas.
Ya con la mente decidida vuelvo a mi tierra natal, a Río Gallegos, es acá donde comienzo a trabajar codo a codo con mi padre, donde la imprenta era todo. Sin embargo, el deporte también era una de mis pasiones favoritas, entre ellas el fútbol, el vóley, básquet y todos los deportes que te puedas imaginar.

La política también es algo que me gusta mucho actualmente, toda esta historia que vengo contando es por un interés mío de saber, porque me gusta esto y aquello, y en mis raíces está marcado realmente todo mi árbol genealógico que ha pasado por todo eso, la política, la gráfica y el deporte”.
 

Imprenta:

Tiene más de 80 años ya, desde el año ‘38, las primeras cosas que hay, incluso ya para el año ‘66 aproximadamente, tengo una tarjeta de invitación que hacían en esos años de mis abuelos invitándoles a participar del festejo de un nuevo año de la imprenta que había sido en el año 1938, tengo boletas dispersas por allí que datan del año ‘48.
Es una imprenta de muchísimos años, sigue vigente después de tantas generaciones, es como si fuera un legado que uno recibe y que lo vemos constante, es sacrificado, la tecnología avanza constantemente y hay que moverlo en ese contexto igualmente.
Siempre dije que “hay un papel para manchar”, esto sigue para muchos años más, siempre y cuando uno esté poniéndole fichas, trabajando de la mejor forma, en horas, en días, para mantener esta imprenta de familia, nos gusta estar, nos gusta trabajar y la gente siempre apoyó este negocio.

 

Legado:

El que sigue el legado de la gráfica soy yo, Pablo Noguera, luego está mi hermano Germán que él se desarrolla como arquitecto allí en La Plata y Marcelo el más joven acompañando a mi madre en Tierra del Fuego, pero el que sigue de los Nogueras con las artes gráficas soy yo.
En mi familia son mujeres, dos hijas, ellas un poco de reojo miran, mis nietas también y yo creo que como se va acercando el tiempo de llegar a la curva de nuestras vidas, seguramente van a aparecer y se van a poner al frente de esto, porque por ahí no es tan sencillo, yo sé que lo tienen en sus genes y se harán cargo cuando ya no estemos en este mundo.

 

Pandemia:

En esta parte del relato hablaron, Mirta Paredes, 64 años, jubilada de arquitectura y esposa del señor Noguera, y Pablo Noguera, también 64 años.

“Al principio tuvimos que cerrar las puertas al ser nosotros personas mayores de 60 nos teníamos que cuidar, ha bajado muchísimo, después que se permitió reabrir esto, la gente rápidamente volvió a nuestro negocio ya que debían hacer remitos por ejemplo para las actividades que en su momento se permitieron, volvimos a trabajar incansablemente, el caudal actualmente bajó muchísimo dada la situación, en su momento tuvimos siete personas trabajando en este negocio y con el tiempo nos fuimos quedando sin ellos, gente que tuvo que buscar alternativas para mantenerse en pie, otros trabajos y al frente quedamos nosotros dos, yo acá en atención al público y Pablo en el taller y demás”.

Todos los derechos reservados ©2022 TiempoSur Digital - Río Gallegos, Santa Cruz, Patagonia Argentina
Dirección Lic. Roberto Gustavo Torres. Presidente LJK Editorial S.A. Responsable Editorial